Si bien el Dakar 2012 finalizaba con un especial de 29 kilómetros, no fue tan sencillo. Para Lucio Álvarez, por ejemplo, fueron eternos. "La última noche no me podía dormir, miraba tele, twiteaba, estaba muy preocupado por lo que nos podía suceder", comentó a Fox Sports tras el término de la ruta cronometrada.
Es que lo que venía tras esos 29 kilómetros era algo inédito para el país. Jamás un argentino pudo terminar tan alto en el Dakar. Álvarez lo hizo en la sexta plaza. Pero como él explicó: "Nosotros somos los primeros amateur, los de arriba son profesionales".
El mendocino completó una carrera súper prolija, al igual que lo realizado en 2011, pero con su mayor experiencia y un mejor medio mecánico, todo resultó más fácil. Pero la pieza fundamental, para Álvarez, fue Ronnie Graue, su navegante. "Les pintó la cara a todos los demás, nunca nos perdimos", lo alabó el piloto.
Quizás lo más problematico fueron los cinco tumbos que dio la camioneta cuando
cayó de un barranco en la etapa 10.
"Todos los días nos pasaban cosas, rompimos cubiertas, volcamos, casi nos matamos. Luego del vuelco los dos pensamos ‘que caiga con las cuatro ruedas y así fue (risas)’, ese día tuvimos mucha suerte".
"Nos cuesta creer que somos los mejores latinoamericanos", dijo un emocionado Álvarez, quien contó sus sensaciones: "Recién cuando me bajé del auto, me tuve que apoyar, sentí que me desmayaba, tenía muchos nervios, estos 29km se me hicieron muy largos".
Álvarez finalizó sexto en la general, pero cabe recordar que el Hummer de Robby Gordon terminó la competencia bajo la apelación por una exclusión. Si se reafirma la exclusión, entonces el mendocino habrá entrado al top 5.