
Conocé a las competidoras mujeres que se suman a un imperio piloteado por hombres.
Mirjam Pol está en muletas: la holandesa voló por el aire al trepar una duna y la moto hizo piruetas sobre ella. Pero se empecinó en seguir la carrera, porque el desgarro que subió le impedía caminar… pero no subirse a su Honda.
Annie Seel, una sueca que trabaja en
“El rally me enseñó el poder que tengo. Enfrentar los problemas es lo que me hace crecer y no espero un trato especial por ser mujer”
Silvia Giannetti trabaja en el verano en el negocio
“Empecé de casualidad: Stefanía, mi hermana gemela, encontró marido y yo no. Si no, quizás podría haber sido al revés, porque las dos andábamos en moto. Con un pretendiente es imposible dedicarse a esto porque es un
ambiente de hombres y las parejas te celan”.
La alemana
“El poder de la mente no tiene nada que ver con que seamos hombres o mujeres. Nosotras tenemos menos músculos, pero manejamos
mejor con lacabeza . Ellos nunca saben cuándo parar, arriesgan demasiado y algunos así se condenan a abandonar”.
Camelia Liparoti, con sus escasos 47 kilos, dejó de cubrir el Dakar como periodista y se subió a un cuatriciclo: a los 40, esta campeona del mundo (2009) lleva cinco rallies en su haber y explica:
“Quiero verme como una dama, aún en un mundo tan masculino. Defiendo la femineidad y el lugar de las mujeres para mostrarle al mundo que podemos hacerlo. Corro por mí, pero también por todas, porque todas soñamos con esto”.
Fuente: Luz